Coloso: Auge y decadencia del imperio norteamericano

Coloso: Auge y decadencia del imperio norteamericano

Ferguson Niall

Language:

Pages: 423

ISBN: 2:00365520

Format: PDF / Kindle (mobi) / ePub


¿Es Estados Unidos el imperio del nuevo mundo? Un recorrido por la historia del poder de Estados Unidos a lo largo del siglo XX.

¿Es Estados Unidos el imperio del nuevo mundo? El gobierno estadounidense lo niega rotundamente. A pesar de la conquista de dos estados soberanos en un plazo de dos años, a pesar de la presencia de 750 bases o instalaciones militares en más de 130 países y a pesar de su expresa intención de «extender los beneficios de la libertad a todos los rincones del mundo», George W. Bush mantiene que «América nunca ha sido un imperio».

Para Ferguson, el imperio americano carece de tres de los rasgos básicos que conformaron el imperialismo británico en el siglo XIX: necesita importar capital del resto del mundo para financiar su déficit fiscal y comercial, carece del número necesario de militares y diplomáticos para hacer de policía del mundo, y no tiene la voluntad decidida para perseverar en sus aventuras internacionales.

En Coloso, Niall Ferguson traza la historia del poder de Estados Unidos a lo largo del siglo XX y revela la paradójica realidad de que, siendo el imperio más poderoso que haya conocido el mundo, se niega a aceptar las responsabilidades políticas y morales que conlleva el hecho de ser un poder global.

Reseñas:

«Un libro brillante lleno de energía, imaginación y curiosidad.»
Hugh Thomas, Evening Standard

«Coloso muestra la fuerza narrativa del profesor Ferguson y su facilidad para utilizar referencias políticas, económicas y literarias para reforzar sus argumentos históricos.»
Michiko Kakutani, The New York Times

«Ferguson considera que la única esperanza para el futuro de muchos países reside en que un poder extranjero logre construir la paz y los pilares institucionales que resultan imprescindibles para su desarrollo económico. La polémica está servida.»

Raimundo Ortega, Cinco Días

American Hunter: How Legendary Hunters Shaped America

TIME Thomas Jefferson: America's Enduring Revolutionary

Hollywood 1900-1950 in Vintage Postcards (Postcard History)

Battle Cry of Freedom: The Civil War Era (Oxford History of the United States, Volume 6)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tropas británicas no se marcharon realmente. Todavía en octubre de 1954, dieciocho años después de que la ocupación supuestamente hubiera terminado, había ochenta mil soldados británicos en la zona del canal, una gran área militar del tamaño de Massachusetts. No fue sino hasta junio de 1956 en que finalmente fueron obligados (setenta y cuatro años después de la invasión original y en buena medida como resultado de la debilidad económica de su país) a cumplir con las múltiples promesas de

constituyente. Giscard preveía congelar el número de comisionados europeos en quince, en otras palabras desechar la regla que da a cada Estado miembro al menos un comisionado. Si esto no ocurriera, según su razonamiento, los siete países más pequeños de una UE ampliada —que representan menos del 2 por ciento del PIB de la Unión— proporcionarían más comisionados que los seis países más grandes, pese al hecho de que la participación del último grupo en el total del producto de la UE excede el 80

221-223. 92. Vidal, Decline and Fall, p. 18. 93. May, American Imperialism, pp. 214-222. 94. Pratt, America’s Colonial Experiment, pp. 291-310. 95. Louis, Imperialism at Bay, p. 149n. 96. Pratt, America’s Colonial Experiment, p. 125; Smith, �Latin America, United States and the European Powers», p. 102. 97. Pratt, America’s Colonial Experiment, p. 140. 98. Smith, �Latin America, United States and the European Powers», pp. 106 y s. 99. Platt, Trade and British Foreign Policy, pp. 326 y s.

imperio liberal, que mejora su propia seguridad y prosperidad precisamente proporcionando al resto del mundo bienes públicos de alcance general: no solo libertad económica sino también las instituciones necesarias para que los mercados florezcan.117 En este sentido, los estadounidenses tienen más que aprender de sus predecesores británicos de lo que están dispuestos a admitir; los británicos tenían más confianza en sí mismos y, a partir de las calamidades de mediados del siglo XIX —la hambruna

haciendo: �[Esta] política justa y humana recomendaba [a los indios] salir de sus posesiones […] e ir a las tierras al oeste donde existen todas las probabilidades de que siempre estarán libres de la influencia mercenaria de los hombres blancos. […] En tales circunstancias el gobierno general puede ejercer un control paternal sobre sus intereses y posiblemente perpetuar su raza».15 En síntesis, las tribus aborígenes americanas debían ser obligadas a cambiar �sus posesiones» por la �posibilidad»

Download sample

Download